Hace ya bastantes años, cuando Sonimag aún no se llamaba Sonimag-Foto, sino que era la «Feria del la Imagen, el Sonido, y la Electrónica», y se celebraba junto a la Plaza de España de Barcelona, y no en L’Hospitalet como ahora, me entretuve un buen rato en dos «stands» mirando prismáticos.
Uno era el «stand» de Leica. Tenían unos prismáticos binoculares y unos telescopios terrestres que quitaban el hipo. La imagen era clara, nítida, contrastada, sin aberraciones geométricas, y aunque miraras directo a una bombilla, no veías ni atisbo de aberraciones cromáticas. La verdad, me quedé asombrado. Después pregunté el precio, y entonces me quedé aturdido. Bajé la cabeza y seguí mi paseo.
Poco después caí en el «stand» de Swarovski Optics. También tenían binoculares y telescopios del mismo tipo que Leica, pero si cabe, de mejor calidad todavía. Fue increible. La calidad era como Leica, pero, además, parecía como si «crearan luz». Tenían los mismos diámetros de lente frontal y pupila de salida, pero se veían (si eso era posible) todavía mejor.
En mi santa inocencia, les pregunté por qué no se dedicaban también al campo de la fotografía. Me dijeron que ellos, con sus artilugios para observación de la naturaleza (prismáticos y telescopios) y material para la caza (miras telescópicas), además de objetivos profesionales para cámaras de TV (eran otros tiempos), ya tenían bastante.
Continuando con mi santa inocencia, les pregunté el precio. Me lo dijeron. Leica, entonces, me pareció asequible.
Tomé buena nota de mi posición en este mundo, que por cierto, desde entonces solo ha hecho que empeorar, bajé la cabeza aún más, y continué mi paseo mirando, tocando y oliendo toda suerte de objetos igualmente inalcanzables.
Bueno, ¿ y a que viene toda esta tontería que acabo de soltaros ?. Pues la verdad es que no lo se muy bien. He visto un artículo de Valentín Sama y me lo ha recordado.
Lo que de verdad quería contaros es que Leica presenta nuevos modelos de sus famosos y excelentes de la serie Trinovid.
Son los Trinovid 8 x 42 y 10 x 42, y cuenta Valentín, que es quien lo explica, que están destinados a los usuarios más exigentes, pero todavía con una excelente relación calidad-precio.
Me encantaría saber exactamente que quiere decir «excelente relación», aunque solo fuera por curiosidad.
De todas formas, aunque estén fuera de alcance del común de los mortales, seguro que son excelentes.
Para evaluar la calidad hay que comparar, para saber el precio lo tienes en la web del distribuidor Disefoto, y sí, son los 8X42 y 10X42 más ‘económicos’ del catálogo actual.
Pero tu lo has dicho son casi como los Swarowski y no tan caros como esos. Y si uno los usa para ganarse la vida, empiezan a tener su interés. Otra cosa es que haya disponibilidad de suministro
No he sido capaz de encontrar los precios en Disefoto. Si los hubiera visto, los habría puesto.
De todas formas tienes razón. Una cosa es su uso como profesional, donde normalmente el prísmático lo compra la empresa, y otro el uso de puro aficionado.
En el primer caso es una herramienta, y en el segundo, un lujo.