
– alegoría –
Obseso como soy de la nitidez la sola lectura del titular me ha producido un sarpullido de tal magnitud que seguro no me podré quitar ni bañándome con pomada de bebé durante varios días. Entenderéis que ni siquiera haya entrado a mirar el artículo para evitar males mayores.
Aún así, si hay algún intrépido lector que quiera arriesgarse a entrar y conocer los “arcanos desenfocatorios”, yo le deseo buena suerte, paz y prosperidad, pero que conste que ya he avisado.
El sortilegio en todos sus modos está aquí: