
– alegoría –
En este lunes de dolor, después de echar un vistazo rápido a las WEB’s que suelo mirar y no encontrar nada que contaros, voy a cometer el error de comentar un tema que está hoy en el “candelabro” de todas las tertulias de televisión. Es uno de esos jardines en los que me meto de vez en cuando y de los que a veces me cuesta mucho salir o lo hago trasquilado.
Es el tema de las listas electorales de Bildu.
Si queréis podéis saltar directamente al “bonus track”, o salir despavorido como si hubierais visto a un político en un atril.
- Bildu es un partido político totalmente democrático y totalmente legal y tiene derecho a defender sus ideas en el marco del sistema político menos malo del que hemos sabido dotarnos y que llamamos democracia parlamentaria.
- Bildu tiene derecho a defender lo que quiera y llegar a pactos y acuerdos con quien quiera, sea gobierno, oposición, o mediopensionista.
- Los etarras con delitos de sangre que figuran en sus listas son personas que han cumplido sus condenas y han pagado su deuda con la sociedad y por lo tanto tienen todos los derechos de una persona libre, incluido el de presentarse a unas elecciones municipales. Es todo absolutamente legal, incluso si se presentan como aspirantes a ediles en los mismos pueblos en que en otros tiempos cometieron asesinatos.
- Sin embargo no puedo dejar de pensar que el hecho de que una persona que en otros tiempos ha asesinado a algún vecino de su pueblo se presente ahora a edil de ese mismo pueblo donde seguramente aún viven los parientes de la persona que por su mano ya no está, es una inmoralidad, una indecencia, una indignidad, una falta de respeto hacia las víctimas, y una provocación gratuita que con toda franqueza desde Bildu se podrían haber ahorrado y que lo único que va a hacer es reabrir heridas no cicatrizadas aún.
En resumen, que no entiendo por qué lo han hecho. Hala, ya está, ya lo he dicho.
Ya sabéis que en el 2019 y para celebrar nuestro 40 aniversario de boda fimos a conocer Euskadi, que a pesar de estar a muy pocos Km de Barcelona ni mi mujer ni yo conocíamos. Estuvimos por allí 3 semanas y lo pasamos estupendamente. Nos encantaros los paisajes, los pueblos, las ciudades, los caseríos, y el contraste playa montaña en pocos cientos de metros. Es verdad que no hubo tiempo de intimar con nadie, pero lo que sí puedo asegurar es que el trato con sus gentes en bares, restaurantes, hoteles y en la calle no fue solo amable, fue hasta cariñoso y volvimos encantados.
Me cuesta encajar ambas cosas.
Bueno, pues ya está. Ya vale.

– me lo pido –
Bonus track desengrasante y nostálgico:
Yo fui audiófilo, ya lo sabéis. Ahora soy pre-sonotónico, también lo sabéis. Es por ello que casi he soltado una lagrimita al leer este artículo donde se ensalzan las propiedades audiófilas de una cúpula de grafeno para construir altavoces cercanos a la perfección.
El precio es lo de menos, porque es inalcanzable, pero en otros tiempos me habría lanzado sobre las tiendas audiófilas de Barcelona (conozco por lo menos tres) para ver si alguna tenía estas cajas acústicas y poderlas escuchar con toda atención y reverencia. Ahora ya no vale la pena. Mis oídos son como un culo de botella montado en una Nikon Z8.
Si señor. Una lagrimita es lo que ha brotado espontáneamente de mis ojos.
El pequeño detalle que os falta por saber es este:
Uno de los fabricantes de cajas acústicas que están utilizando este material en la producción de sus altavoces es la marca estadounidense Magico. El modelo M3 tiene un precio algo superior a los 100.000 euros por pareja de cajas acústicas. El mastodonte M9 llega al millón de euros.
La moraleja es ineludible e inevitable: porca miseria.
Bibliografía:
Ojo a estos: más de 2 metros, 454 kg. y un precio de 1.000 SMI.

– una grabación de culto –
Pregunta impertinente: ¿qué fuentes de sonido estarán a la altura de un altavoz así? Quizás solo algún vinilo exquisitamente grabado en una serie de primera prensada y con un giradiscos, capsula y aguja de primer nivel y precio disparatado. Tal vez incluso algún SACD. Pero de ahí no paso.
Yo tengo este disco, es una grabación audiófila y lo tengo en vinilo y en CD, y en mis tiempos y con mi modesto equipo el vinilo sonaba mucho más agradable (no sabría definirlo de otra manera) que el CD. Naturalmente hace ya muchísimos años que no lo pongo.