
No señor, «El Santo Grial» está en el monasterio de San Juan de la Peña, en Huesca, cerca de mis queridas montañas.
No, no he cometido el error de intentar entenderlo, solo me congratulo de que entre una sociedad de políticos, banqueros, economistas y corruptos en general haya gente capaz de pensar cosas así que yo no entiendo ni entenderé nunca.
Reivindico, eso si, que personas como estas me prestaran durante 5 minutos su cerebro para poder ver el mundo como ellos lo ven. Sería maravilloso.
Introito:
El punto de partida de Jonathan Oppenheim es muy diferente. En vez de manipular la relatividad general para intentar que encaje de una forma más o menos artificiosa en la teoría cuántica lo que propone este científico es justo lo contrario: modificar esta última de manera que sea capaz de convivir con la relatividad general respetando los mecanismos que dirimen la interacción entre los objetos con masa y el continuo espacio-tiempo. No obstante, el postulado sobre el que Oppenheim ha construido su modelo es extraordinariamente original.
Lo más sorprendente de este modelo es que de acuerdo con los dos artículos publicados por Oppenheim y sus colaboradores en las revistas científicas Nature Communications y Physical Review X reconcilia la teoría cuántica y la relatividad general sin alterar la concepción clásica del continuo espacio-tiempo.